Tal vez por su sonrisa. Esa sonrisa que me hace reír pase lo que pase.
Por sus pequeñas manías. Esas que tanto me desquician y que a la vez me gustan tanto de él...
Sus brazos. Esos brazos que desearía que me abrazasen a cada hora. A cada minuto. A cada segundo..
Sus manos, las que querría que me tocaran siempre.
Sus obsesiones. Aquellas por las que no descansa y tanto me molesta.
Me gusta por su coraje. Ese valor que muestra cuando más le necesito.
Y por su cobardía. La que me asusta y me da escalofríos. La que tanto odio cuando no dice lo que siente.
Por cómo habla. Por ser distinto a los demás. Porque solo con decírme te quiero mi cabeza da vueltas.
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